30-09-2008 » Hay, con todo, formas sutiles e incluso agradables de someter a los escritores. Por ejemplo, dándoles cargos políticos, tapándoles la boca con premios y prebendas, recompensando mediante subvenciones su docilidad. Y luego está esa otra forma alentada por la pasión nacionalista, cuando el escritor se pliega a convertirse en emblema. [...]