06-09-2007 » Muere capturada de saetas, coronas de espinas y pequeños dolores que aquejan matando pero sin herir.
La maricona vivió, es claro que vivió, sobreponiéndose a los amaneceres que no debían ser y a los atardeceres que no pudo evitar. Pasó sus años entre el desdén y el sentirse desdeñada no por [...]