06-05-2008 »
Eduardo Galeano
Desde la frontera, Gustavo de Mello me llamó:
-Venite -me dijo.
Don Félix estaba allí. Estaba llegando o estaba yéndose, que eso nunca se sabía.
Tampoco se sabía la edad. Mientras nos bajábamos una botella de vino tinto, me confesó noventa años. Algún añito se sacaba, según Gustavo; pero Félix [...]