08-05-2008 »
Mi vida transcurría en una soledad espantosa. Tenía a mi marido, tenía a mis amigas, pero al fin y al cabo no tenía nada. Más bien había algo que sí tenía, era mi jardín. Cada mañana, al despertar, luego de obedecer fielmente a mis deberes maritales, me ocupaba de la [...]