14-08-2008 » Hay estaba despanzurrado casi desnudo ante el peor enemigo. Con los ojos abiertos, la mandíbula partida en cuatro, la nuca rota como un melón caído de un sexto piso y borbotones de sangre por casi todo el cuerpo.
Nadie daba un duro por él y menos en una situación dónde el [...]