28-03-2007 » Voy hacia el volante de tu boca,
conduciéndote con mis labios.
Para ello te encendí
con el roce de mis caricias
y puse en marcha el hilo
de tu sangre viril.
No temo girar hacia la izquierda
de la comisura,
el único peatón que retiene mi avance
es el suspiro.
No vislumbro señales de detenerse,
me está permitido el paso.
Hay un [...]