14-07-2008 » La tierra, yerma y estéril, se desplegaba por interminables distancias. Su cuarteada superficie hablaba de soledad y quietud. La entropía absoluta reinaba; única consorte de un inútil existir sin futuro.
El cálido aliento de una brisa pesada y desvalida se desplazaba indolentemente por todo el reino y el sueño de la [...]