18-08-2008 » Los días de Kiko Fernández transcurren a una velocidad endiablada, pero diminuta: 200 milímetros por segundo.
El idilio de Kiko con los coches en miniatura comenzó poco después de regalarle a su hijo un "scalextric". Sin pretenderlo, aquel gesto iba ser determinante para el futuro laboral de Kiko, que entonces [...]