06-03-2008 » Se abrió en la tierra un surco fugaz para el gérmen de eternidad.
La eclosión del horizonte
esperó el latido cardinal de la imaginación
y esparció sus móleculas
de inifinito ancestral.
Pero no hubo liturgia de manos hundidas en la tierra ni cuarto menguante donde anclar el navío preñado del atardecer.
No hubo tampoco
una ventana
donde contemplar la lluvia
para [...]