27-06-2008 »
Recuerdo el mercadillo de máscaras.
Llegaban mujeres, niños, hombres, perros
desde todos los mundos conocidos.
Traían sus máscaras bajo el brazo
envueltas en periódicos, calientitas como panes.
La duda, el paso definitivo
era cruzar el umbral del mercadillo.
El himen.
Por eso, antes de dar el paso,
se pasaban un día y una noche borrachos y peleándose.
Despidiéndose.
Ensor, quien nunca [...]