07-07-2008 »
Eras Ariadna con el hilo escondido entre los senos.
Sombra del agua marcando el mediodía,
trampa de elogio, culpa del miedo;
por ti se desprendían los egoístas desde sus altos
edificios
y juraban, borrachos,
que nunca más te cambiarían por un reino.
Tremendista poeta que era yo,
lanzaba contra el muro mis años y cobijas.
Los sortilegios y el [...]